Eczema atópico

Las células tienen una cohesión deficiente y mueren más rápido que en la piel sana. Luego aparece la inflamación, y la piel se vuelve roja, agrietada y seca.
El eczema atópico es un problema crónico de la piel muy común que afecta aproximadamente al 10% de la población, tanto a adultos como a niños. La piel de una persona sana está cubierta por una película protectora de piel que es insuficiente en las personas que sufren de eczema atópico. Las células tienen una cohesión deficiente y mueren más rápido que en la piel sana. Luego aparece la inflamación, y la piel se vuelve roja y seca. Aparecen pequeñas manchas en la piel, que se supuran y posteriormente desarrollan una costra dura.
Las áreas secas pican y arden, lo que obliga a la persona a rascarse. Sin embargo, esto solo proporciona un alivio temporal porque las áreas rascaadas se vuelven muy dolorosas. El eczema trae consigo otros problemas. El picor molesta especialmente por la noche, lo que afecta negativamente la calidad del sueño y el estado de ánimo.
¿Qué causa el eczema atópico?
Los factores hereditarios juegan un papel fundamental en el eczema atópico. Los expertos dicen que si uno de los padres sufre de la enfermedad, hay un 56% de posibilidades de que también la padezca el hijo. Sin embargo, si ambos padres sufren de eczema, la probabilidad de que el hijo lo tenga aumenta al 81%. Entre los otros factores que pueden desencadenar la enfermedad se encuentran ciertos alimentos (por ejemplo, frutos secos, cítricos, productos lácteos), el pelo de los animales, el polen de las plantas, el polvo y los detergentes.
Esto va acompañado de una mayor producción de queratina, que se acumula en los poros y los bloquea. Las bacterias (Propionibacterium acnes) que aparecen en la piel, particularmente en los lugares donde se produce un exceso de grasa, también contribuyen a la creación de brotes e inflamaciones.
Control del eczema atópico
Desafortunadamente, aún es imposible eliminar el eczema de forma permanente. Sin embargo, con un poco de esfuerzo, se puede mantener bajo control, al menos hasta cierto punto. Lo principal es eliminar los alérgenos del entorno en el que se encuentra la persona afectada. El eczema empeora en un ambiente polvoriento, en contacto con detergentes y otros productos químicos, y en contacto con animales o polen de plantas. Un especialista, ya sea un alergólogo o dermatólogo, descubrirá los alérgenos a los que una persona es sensible.
Se debe aplicar crema en las áreas afectadas de manera continua y minuciosa, lo mejor es con productos grasos hipoalergénicos que contengan calcio y vitaminas A y E. Los afectados también deben evitar el uso de geles de baño y jabones perfumados, y deben usar en su lugar aceites especiales para baño y ducha. Si el eczema alcanza la etapa aguda, con supuración y aparición de ampollas en la piel, es momento de visitar a un dermatólogo, quien recetará una pomada curativa, que puede contener corticoides si es necesario. También se están recetando inmunomoduladores. Estos pueden ser utilizados a largo plazo y no tienen efectos secundarios.
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